LA TRAMA DE LA INVESTIGACIÓN INTERNACIONAL POR TRÁFICO DE ARMAS

Esta mañana, en un operativo que incluyó varios allanamientos simultáneos en todo el país, se llevaron adelante tres de  ellos tres en nuestra ciudad.  Todo se dio en el marco de una causa por presunto tráfico de armas y explosivos.

El procedimiento fue realizado por personal de Gendarmería Nacional, a través de una investigación ejecutada por el Juzgado Penal y Económico N° 2 de Buenos Aires, y se efectuó en la calle Castelli al 300, donde funciona un consultorio odontológico, y en Clegg al 600.

 

También se conoció que hay un tercer inmueble requisado, cuya dirección no trascendió, como tampoco lo incautado en cada domicilio.

Fuentes oficialies hablan de un “secuestro histórico” ya que en toda la causa hay 1200 armas, municiones y explosivos que, se sospecha, iban a ser parte de un importante contrabando a Brasil, previamente pasando por Paraguay, fueron secuestradas en las últimas horas por la Gendarmería Nacional y personal de la Dirección General de Aduanas (DGA) en una serie de 40 allanamientos donde se detuvo a 20 sospechosos.

Los operativos fueron ordenados por el juez en lo penal económico Pablo Yadorola, que desde el 17 de octubre del año pasado investiga a una banda que dedicada al contrabando de armas.

Según las fuentes consultadas, hubo allanamientos en Martínez, en San Isidro, donde se detuvo al presunto líder de la organización criminal; en Córdoba, Bahía Blanca, Tandil y en ciudad de Buenos Aires. También hubo procedimientos simultáneos en los Estados Unidos y España.

“Tenemos un arsenal en Buenos Aires, otro en Río Negro y otro en Córdoba. Todas estas armas conformaban una triangulación: de Estados Unidos y de Europa a la Argentina, donde se armaban y se enviaban a Pedro Juan Caballero, Paraguay, para enviarlas a Brasil”, explicó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

En Martínez fue detenido el presunto jefe de la banda y en los Estados Unidos los dos responsables de la organización, según fuentes oficiales.

Parte de las armas secuestradas
Parte de las armas secuestradas

Entre las armas secuestradas había fusiles (AK47, Enfield británicos, FAMAS francés, M4 norteamericanos, FAL), ametralladoras pesadas calibre 50, un cañón antiaéreo Oerlikon 20 milímetros, subfusiles tácticos, por lo menos 10.000 municiones, armas cortas y hasta katanas.

Las armas secuestradas
Las armas secuestradas

“Esto no sólo es importante para la Argentina, sino que también es importante para bajar la violencia en Paraguay y en Brasil, porque hay muchas de estas armas que son las utilizadas por los narcotraficantes y los grandes carteles brasileros que manejan el negocio del narcotráfico con ametralladoras y armas pesadas de todo tipo”, sostuvo Bullrich.

Según la funcionaria nacional, desde los Estados Unidos y desde algunos países de Europa se despachaban las piezas de fusiles y ametralladoras. Las enviaban a la Argentina en un barco de bandera portuguesa para después. Se armaban en el país.

El secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, afirmó: “Es muy importante que se hayan incautado estas armas y que no hayan llegado a manos de delincuentes”.

La causa aquí comenzó el 17 de octubre pasado cuando la División Sumarios de Prevención de la Dirección General de Aduanas (DGA), de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), puso en conocimiento del juez Yadarola un pedido de “envío controlado” hecho por la División Investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional de la Embajada de los Estados Unidos en la Argentina.

En el escrito se informaba que cinco días antes, la oficina Miami de Homeland Security Investigations (HSI) había interceptado un paquete que contenía 100 piezas de armas de alto calibre. Tenía una falsa declaración de lo que se despachaba. La carga simulaba ser indumentaria deportiva que tenía como destino final un domicilio de la ciudad de Campana.

El 20 de octubre pasado llegaron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza funcionarios del Departamento de Seguridad de los Estados Unidos con una valija negra en cuyo interior había una caja de cartón con las piezas de armas de alto calibre. Se decidió reemplazar la carga original por partes de maderas pintadas de negro, acondicionadas en bolsas herméticas tipo ziploc y baterías aportadas por la Gendarmería Nacional. Se les puso un rastreador satélital.

Era el comienzo de una investigación que terminó descubriendo “una agrupación delictiva tendiente a llevar adelante actividades de contrabando, acopio, fabricación ilegal de armas de fuego, municiones, piezas e instrumental para producirlas, como también procurar dar apariencia lícita a los bienes obtenidos en ese contexto, haciendo de ello su actividad principal y habitual”, según la descripción que hizo el juez en el expediente.

 

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