MUSTO: “NO IR A RIVER FUE UN GOLPE IMPORTANTE”

En medio del aislamiento que comparte junto a su pareja, Damián Musto se brindó a una charla con TyC Sports en la que reveló varios aspectos, que van desde lo que sintió al caerse su pase a River, su actualidad en Inter, cuando estuvo a punto de ir a Gremio, su relación con Coudet y la polémica final que Boca le ganó a Rosario Central por Copa Argentina.

¿Es cierto que en Casilda jugabas de enganche y cuando te sacaban de ese puesto te enojabas?

No me gustaba jugar de otra cosa. Cuando me tiraban de segundo volante, no había forma de que me hicieran jugar. Siempre digo que en una época era habilidoso. En Alumni, incluso, he jugado hasta algún partido de delantero. El “Tosca” Torres, uno de mis primeros DT’s, me pedía hacer la banda y siempre me recuerda que yo sólo quería jugar solo de enganche. 

Sos un año más chico que Franco Armani, pero llegaron a compartir equipo en Alumni. ¿Ya se vislumbrada un gran arquero?

Para nosotros, es el Chili. No sé por qué le decían así en Casilda. Arrancó en Aprendices y luego lo pudimos disfrutar en Alumni. Con 15 o 16 años era el arquero titular de la primera. Se notaba que era un monstruo. Como a todos en nuestras carreras, a veces cuesta encontrar el lugar. La remó muchísimo, pero siempre fue un monstruo. Tenemos buena onda más allá de que no somos del mismo grupo de amigos.

Y también te llegó a dirigir unos meses Sampaoli en Casilda. ¿Ya era un obsesivo?

Era un loco del fútbol, meticuloso, que estaba en todos los detalles. A nivel local, era un adelantado y quería descubrir mucho más cosas del juego. Los que lo tuvieron más tiempo que yo cuentan grandes anécdotas, como que sacó a varios jugadores de un casamiento para practicar pelota parada. Cuando está en Casilda, lo ves jugando fútbol tenis en su canchita porque su casa queda en un boulevard.

¿Lo desafiaste alguna vez?

Sí y debo reconocer que me ganó. Apostamos una camiseta, yo jugaba en Quilmes y se la tuve que dar.

¿Cómo llegaste a Quilmes?

Me había probado en muchos clubes pero no quedé: fui a Banfield, Arsenal, Huracán, River y Boca. Cuando quedé en Quilmes, era como haber quedado en el Real Madrid sinceramente. A partir de ahí, me puse el objetivo de hacer todo para llegar a primera, que no quede nada librado al azar.

¿Y cómo se dio el paso de enganche a volante central?

En la prueba, no estaba en los primeros dos equipos. Y viene Daniel Pighín, que era el que estaba a cargo, pregunta quién juega de ocho y enseguida digo yo. Jugué casi toda la sexta por derecha o por izquierda. Después terminé pasando para el centro y comencé a crecer.

Por el doping, se cayó tu pase a River. ¿Te quedaste con ganas?

Cuando las cosas pasan o no, por algo es. Tuve la suerte de haber estado en un club como Central, con todo lo que se vive ahí, en esa ciudad. Estoy agradecido al fútbol y a la vida.

¿En aquel momento llegaste a hablar con Gallardo?

Fue algo natural. Me manifestó la intención de si se podía hacer la operación, le gustaba contar conmigo y yo le dije de darle para adelante. A los pocos días, apareció esta bomba y se vino todo abajo. En ese momento, fue un golpe importante no ir a River. En la cabeza uno se va preparando. Yo estaba en México y con mi mujer ya estábamos planificando todo. Pero luego tuvimos que recalcular y quedarnos.

¿Qué significa Eduardo Coudet para tu carrera?

Fue trascendental. Desde que llegó a Central y también por el hecho que siempre quiso contar conmigo cuando estaba en otros clubes. Me enseñó muchísimo en el juego y también en el aspecto personal porque en un momento adverso de mi vida se portó como un padre. No sé si todos se hubieran manejado de la misma manera. Él saca mi mejor versión.

Contame alguna anécdota de Chacho

Me llegó a decir que iba a venir a buscarme a mi casa cuando estaba la chance de ir a Racing. Mi intención era quedarme en el exterior. Y él me decía: ‘dejate de joder, qué te vas a hacer ir a España (fichó por el “uesca). Y me dice mañana te caigo en tu casa y yo le contesté que se deje de joder’. Quizás se enojó un poco en ese momento pero luego lo terminó entendiendo. Él sabía que un sueño para mi carrera era jugar en España.

Hace poco declaraste que después de la final de Copa Argentina contra Boca habías dejado de creer bastante en el fútbol. ¿Qué le dirías a Ceballos si te lo cruzaras?

Hoy no me interesa nada de lo que diga. Hicimos todo para ganar ese partido ante Boca y pasaron cosas muy raras. Cada uno sabe si descansa tranquilo o no. No me interesaría preguntarle nada porque no se puede volver el tiempo atrás.

¿Cómo es tener a un crack como Paolo Guerrero de compañero?

Es un tipo humilde y callado. Dentro del campo de juego, es totalmente distinto. Con sus años, es determinante. Por algo, hizo esa carrera y lo siguen buscando los mejores clubes todavía. Que no se haya ido (a Boca) es muy importante.

Hace poco en el clásico Inter-Gremio se agarraron a golpes y terminaron con cuatro expulsados por cada lado. ¿Qué sentiste al ver esas imágenes? 

Me dio vergüenza, la imagen es mala. Te puedo asegurar que cuando pasan esas cosas te arrepentís al instante. Un empujón demás genera eso. A veces somos humanos y reaccionamos mal.

¿Estuviste cerca de ir a Gremio cuando jugabas en Central?

Fue cuando agarró Montero. Los dirigentes no querían venderme. Hubo unos días de tira y afloje y me tocó quedarme. Las vueltas de la vida hoy me hacen estar en Inter, que es un club muy grande, donde tenés 30 o 40 personas, que están para que vos te dediques solo a jugar.

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