ASÍ ES LA CUARENTENA DE MARLEY Y MIRKO EN SU HOGAR

En una entrevista el conductor televisivo reveló cómo son sus días en plena pandemia de coronavirus; recordó la llegada de su hijo y contó cómo su nacimiento le cambió la vida para siempre.

Desde hace muchos años, Marley pasa una buena parte de su vida viajando por el mundo. Desde 2017, su hijo Mirko -hoy de dos años y medio- se convirtió no solo en su fiel compañero de viajes, sino también, en el niño más querido y famoso de la televisión argentina.

Pero a ellos también los sorprendió la cuarentena y, muchos de sus planes para 2020 tendrán que esperar. Mirko tuvo que suspender la adaptación al jardín de infantes a los pocos días de haberlo comenzado. En vez de estar con sus nuevos compañeros y maestras, ahora solo ve a éstas últimas vía Zoom. A diario, el niño más famoso de la televisión argentina tiene clases virtuales y espera pronto poder volver a retomar las clases presenciales.

Mirko aprovecha los últimos días de sol del otoño y sale al parque de su casa a jugar con su padre. Habla mucho por teléfono con sus padrinos, Susana Giménez, y Eduardo “Coco” Fernández, grandes amigos del conductor televisivo. A la hora de la comida, el pequeño disfruta de la cocina junto a su padre, quien aprovecha el tiempo libre para sumergirse en la gastronomía.

Por su parte, Marley volvió al trabajo pero sin salir de su casa, ya que desde allí hace su famoso programa Por el mundo, con artistas famosos invitados que también están en sus hogares. Susana Giménez fue una de sus invitadas y junto a ella rememoraron sus divertidos viajes.

El conductor televisivo también se ocupa de su madre, de 81 años, a quien le hace las compras y se las lleva a su casa perfectamente desinfectadas para no correr ningún riesgo de contagio de COVID-19.

Finalmente, 2020 es el año en el que Marley se lanzó oficialmente como escritor con Kisse, el libro para niños que le dedicó a su hijo. En su primera obra publicada por Grupo Planeta, que ya se encuentra a la venta en la Argentina y en otros países, combina elementos de su propia infancia y los traslada al niño que protagoniza la historia, Liam.

-¿Cómo estás transitando la cuarentena, con una vida tan acostumbrada a los viajes?

-Dentro de todo la transito bien porque tengo comodidades para hacerlo, pero para todos es frustrante lo que está pasando en el mundo. Ahora, estoy haciendo una versión desde casa de mi programa y voy recordando momentos en los que nos divertimos tanto.

Hablo con amigos que están en España y me cuentan que están empezando a volver a funcionar muchas cosas, incluso los vuelos. En cambio, me parece que acá por varios meses va a estar todo cerrado. Mis amigos me dicen que vayamos pero claro, ahora no se puede. No se cuándo podremos volver a viajar y cómo será cuando se pueda, porque todos vamos a hacerlo con miedo. El mismo miedo que tenemos ahora cuando vamos al supermercado: ya no comprás como antes, vas a buscar lo estrictamente necesario, tratás de no tocar casi nada… Algo tan normal y que siempre hacíamos, ahora lo manejás con un nivel de miedo totalmente ilógico.

-A nivel personal y en relación a tu hijo, ¿qué nivel de temor manejás frente a la pandemia?

-No soy tan paranoico, pero me cuido mucho con el alcohol en gel, los barbijos, etc. La gente de Telefé viene a casa para hacer el programa en vivo y se toman los recaudos necesarios, pero no me obsesiono con el virus.

En cada viaje siempre me enfrenté a muchas cosas y vas averiguando las enfermedades propias de cada lugar: uno no puede vivir eternamente con miedo, porque terminás viviendo una vida amarga. Naturalmente no soy una persona de tener miedo. ¡Imagináte que tomé más de dos mil vuelos, así que no soy relajado, pero tampoco paranoico!

Obvio que tengo más recaudos por Mirko: si él no estuviera yo sería más kamikaze y haría un montón de otras cosas que no hago, pero por mi hijo pienso todo 10 mil veces más.

-¿Cómo surgió la idea de este libro Kisse, dedicado a Mirko?

-Hace muchos años que escribo. De los 15 a los 22 años escribí tres libros pero los hice para mí, porque me divertía. Grupo Planeta me llamó con la idea de escribir para chicos y me pareció un desafío interesante pero yo quería que, a su vez, la historia tuviera algunos elementos puntuales. La mayoría los basé en mi propia infancia. Por ejemplo, aparece mi almohada a quien yo llamaba Kisse (almohada en alemán), mi pájaro que tenía cuando era chico y hasta mi abuela, a quien le decía Oma (abuela en alemán).

A partir de ahí, armé una historia con elementos que fueran interesantes para los chicos. Lo escribí y acá estamos. Las ilustraciones que tiene, de Pilar Centeno, me encantaron.

-¿Mirko es el protagonista de la historia, aunque en el libro el niño se llama Liam?

-Mirko se reconoce a sí mismo en la tapa del libro. Es un personaje que se llama Liam, no es Mirko, pero él se reconoce y me dice “vamos a leer el libro de papá, acá está Mirko y acá mamá”. Mamá le dice a mi madre, su abuela. Así que, Mirko interpreta que se trata de ellos dos y, a partir de ahí, se va armando su propia historia porque el libro es para chicos más grandes, porque tiene mucho texto y por la temática. No obstante, a los chicos de su edad, las ilustraciones que tiene los llevan para el lado de la imaginación de su propia historia. Aparece mi abuela Oma y ahora Mirko la llama así a mi mamá.

El lanzamiento del libro fue muy raro, porque se iba a hacer en la Feria del Libro y era mi debut como escritor, así que estamos tratando que la gente se entere. En una situación de normalidad hubiera sido más simple. Ahora se está vendiendo por supermercados y por librerías, estas últimas acaban de volver a abrir. Hay muchos que lo compran online y se lo envían. Tengo una amiga que lo compró en Europa y otra en los Estados Unidos, así que ya está apareciendo online en distintas páginas del mundo y eso me pone contento.

Es una historia muy interesante para los chicos, porque los ayuda con muchos temas importantes, como el bullying o la pérdida de un ser querido. Es entretenido pero, a la vez, les deja un mensaje.

¿Cómo es un día juntos en cuarentena?

-Casi todos los días Mirko tiene jardín de infantes online. Lunes, martes, miércoles y jueves a las 10.30 o a las 11. Así que se despierta un rato antes, desayuna y yo me conecto con Zoom a las clases. Los lunes tiene gimnasia, los martes habla con sus maestras, los miércoles tiene música y los jueves otra vez se reúne virtualmente con las maestras. Siempre hay que tener un elemento listo y le mandan ejercicios para hacer, así que a la tarde nos ponemos con eso: dibujos y tareas típicas de un jardín de infantes para chicos de dos años.

A Mirko también le gusta salir mucho al jardín de la casa, inventamos juegos, dormimos la siesta, le cocino… Todo muy rutinario pero, para los chicos, la rutina es muy importante y los tranquiliza.

Mirko se había acostumbrado mucho a esa vida de viajar, y cambiar de lugar todo el tiempo. Entonces, ahora esto le debe parecer muy raro. Igual, cuando viajamos, le mantengo el mismo ritmo de horarios con sus comidas y su siesta. Aunque yo tenga que hacer una nota, todo eso se le respeta y siempre hay una niñera que me acompaña.

-¿Mirko habla seguido con su madrina, Susana Giménez?

-Habla muy seguido, con ella y con Coco (Fernández), sus dos padrinos. Como apenas tiene dos años y medio, hay días que tiene muchas ganas de hablar y otros que no. A esta edad, el humor de los chicos es bastante particular. A veces, quiere estar todo el día en el jardín de la casa y, otras, no lo quiere ni pisar y me pide la tablet.

Con esto de la cuarentena, quiere visitar a su amigo Salvador pero es difícil explicarle que no se puede aunque viva cerca. A veces quiere pasear en auto, así que lo sentamos un rato ahí o damos una pequeña vuelta por el barrio privado, pero sin salir a la calle. Ya con esa vuelta se pone contento y me cuenta de qué color son los autos que vemos.

-¿Te va a dar temor sacarlo a la calle, cuando los chicos puedan salir en provincia?

-No. Quiero hacerlo, sólo que lo autorizaron en Capital y vivo en provincia. Estamos esperando eso para poder salir a dar una vuelta con Mirko y el perro, aunque sea una vuelta manzana. ¡Estamos acá adentro hace dos meses! Por suerte, este programa de Telefé me da la posibilidad de hacer algo fuera de la rutina diaria y tengo una actividad diferente, porque llega un momento en el que te agotás.

-¿Cómo manejas la relación a la distancia con tu madre por la cuarentena?

-La vemos a través de videollamadas y, a veces, voy a su casa para llevarle lo que necesita. Hago el pedido para ella a mi casa, y después se lo llevo higienizado y desinfectado con alcohol, para que no tenga riesgos. Cumplió 81 años, así que hay que cuidarla.

-¿Qué cambios introdujo la llegada de Mirko a tu vida?

-Ahora todo lo pienso varias veces: antes era más de tirarme a hacer lo que tenía ganas y sin pedirle permiso a nadie. Pero ahora pienso todo y si a él lo afecta en algo no lo hago.

Justo había entrado en la etapa de ir al jardín de infantes a diario. Nos levántabamos a las 7 de la mañana y me quedaba esperándolo toda la clase, porque todavía estaba en adaptación. Así que estábamos empezando justo una nueva etapa, que nos estaba cambiando fuerte la vida.

A mí me gusta acostarme tarde y ahora me estaba durmiendo temprano para poder llevarlo a la escuela. Me había cambiado el sueño, no me levantaba a esa hora desde la secundaria, así que imagináte qué cambio fue para mí también. Justo que ya me había adaptado, ¡nos agarró la cuarentena! Así que ahora no estamos adaptando y, algún día cuando esto termine, vamos a volver a adaptarnos al horario anterior.

-¿Crees que este proceso va para largo? Cómo imaginas diciembre? ¿Te ves usando barbijo por muchos años?

-Supongo que para septiembre u octubre va a aparecer la vacuna, pero sino, hay que concientizar a la gente. Los argentinos somos un poco más complicados que otras personas de otras partes del mundo, pero creo que, si bien no se puede volver a la normalidad, se puede convivir con el virus.

Creo que simplemente tenemos que tener conciencia, caminar a un metro y medio del otro. No se va a poder hacer fiestas pero hay países donde hacen reuniones sociales, en las que te podés encontrar con tus amigos en una casa, todos sentados a la distancia indicada y con barbijos. Son reuniones sociales donde todos son responsables, cada uno toma en su vaso, no hay besos y se higienizan correctamente.

Creo que se puede volver a una cierta normalidad, mientras todos seamos adultos y responsables manteniendo la distancia. Hay un montón de países que ya abrieron restaurantes, bares… todo. Me lo cuentan mis amigos de Dinamarca, por ejemplo, La única diferencia es que están sentados a la distancia requerida, pero la vida ya volvió a la normalidad.

Claro, saben que el virus puede volver pero tienen las fronteras cerradas y, una vez que lo eliminás de un país, ya está. En la Argentina es más complicado, porque no sé si somos todos tan obedientes. Sin embargo, las veces que salí vi mucha gente respetando la distancia y haciendo la fila afuera de los comercios, entrando todos de a uno, con barbijo y con la distancia pertinente.

Creo que si hacemos todo eso bien, no va a haber problema en que podamos convivir con este virus por un año, hasta que llegue la solución definitiva.

-¿Para cuándo la anunciada hermanita para Mirko?

-Ahora no es el mejor momento, pero una vez que este virus pase, haya una vacuna y se pueda volver a viajar tranquilo, lo puedo llegar a ver. Lo iba a empezar este año, pero todo esto me frenó. Primero, tengo que hablar con la donante de óvulos -que es la madre biológica de Mirko- para ver si lo quiere volver a hacer. Me gustaría que fuera otra vez con ella, así son hermanos al 100%.

También, hay que ver si ella puede viajar, es rusa y vive en Florida donde estudia, pero tiene que viajar a California. Lo haría una vez que todo esto esté mas tranquilo y cuando ella pueda viajar sin peligro a contagiarse. Esperaría a que haya una vacuna o algo así.

-¿Cuándo empezó en tu cabeza la idea de alquilar un vientre y lograr tu sueño?

-Hace más de 20 años, a los veintipico ya lo había decidido porque quería ser padre. En ese momento ya me había puesto a investigar sobre el tema de adoptar y de subrogar un vientre. Me habían enviado una carpeta con toda la información, pero siempre pensaba que tenía que esperar el momento correcto de mi vida para estar psicológicamente listo y preparado para semejante responsabilidad.

Fue la mejor decisión que pude haber tomado y hay que hacerla cuando uno está realmente listo. No hay que acelerar los procesos, porque no sé si hubiera podido pasar por todo esto a los veintipico de años con la responsabilidad que tengo hoy.

-¿Cómo fue el proceso?

-El proceso llevó dos años, también se demoró por mis viajes. Primero, tenés exámenes médicos, después psicológicos, tenés que dejar muestras, hablar con abogados, y, después de todo eso, te hacen los exámenes genéticos. A partir de ahí, tenía que encontrar al otro 50% de esta historia: así que fue buscarla, hablar, conocerla. Finalmente, también hay una cuestión relacionada con el destino, porque puede suceder o no. No hay forma de acelerar el proceso y hay que ver si hay o no embrión.

Además, por más de que haya embrión -en mi caso fue uno solo y era Mirko- después, hay que ver si hay embarazo. Hay gente que piensa que uno elige los genes, que uno elige todo… Y uno no decide. Solo decidís con qué mujer lo vas a hacer, y después se da lo que se da. Vos no tenés ni idea cómo va a ser tu hijo, como en cualquier embarazo natural: no se elige ningún gen, ni le elegís los ojos… Nada que ver. Después, vas viendo cómo sucede y todo te va asombrando. Ves las ecografías y no lo podés creer.

-¿Tenés relación con la madre biológica de Mirko?

-No. Tengo un Skype, hablamos una vez y pegamos muy buena onda. Es bellísima. Ella dijo que prefería que yo formara la familia pero ella no quería participar, solo en caso de que fuera necesaria por un tema médico.

Con la mujer que llevó el embarazo, sí. Hablamos cada tanto y le mando fotos. Conocí a toda su familia, a su marido y a sus dos hijos, que preguntan por Mirko. También, nos encontramos en una playa en México, así que hay relación.

-Cuando pienses en la hermanita, ¿te gustaría que todo volviera a ser con ambas mujeres?

-Con la madre biológica sí, pero la mujer que llevó el embarazo no podría porque al ser el tercero fue por cesárea y Mirko se adelantó dos semanas y media por presión alta. Entonces, ya habría riesgo para ella si buscara otro embarazo.

-¿Qué mensaje te gustaría darles a los argentinos en estos momentos de crisis y tan difíciles por la pandemia?

-No sé si tengo un consejo para dar, porque tengo momentos en los que la cuarentena me parece perfecta porque hay que cuidarse, pero tengo otros en los que digo “podríamos empezar a salir y a convivir con el virus, mientras seamos todos responsables”. Veo el modelo de Dinamarca y pienso que deberíamos ir por ese lado. Pero también veo el desastre de Brasil.

Me parece que toda crítica que uno pueda hacer deberá ser de acá a un año, cuando haya pasado todo y ahí poder evaluar si lo que hizo Dinamarca estaba bien o lo que hizo Brasil y también lo que hicimos nosotros. Hay gente que dice que es mejor defender a la economía de un país y dejar que esto sea como tantos otros virus que hay. Pero hay gente que dice todo lo contrario, y piensa que la cuarentena es el mejor camino.

Dentro de un año vamos a saber quién es el que hizo las cosas correctas y tampoco sé si se puede culpar a alguien por haber tomado una decisión, para un lado o para el otro, porque la verdad es que no hay forma de comparar esto con otros momentos de la historia, porque jamás vivimos algo así. Hay que dejar que el tiempo pase y todos tenemos que tener paciencia.

Pero también es fácil decir que hay que tener paciencia si uno tiene espacio en la casa y dinero para comer. Dar un consejo en esta situación es muy complejo, porque hay personas que no tienen ni para comer y están encerradas en un lugar de un metro por un metro. Sólo hay que esperar a ver qué es lo que sucede.

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