“THE GOLDEN GENERATION”: EL DOCUMENTAL SOBRE LA GENERACIÓN DORADA

No hay caso. Esas imágenes son ya tan recurrentes que se incorporaron al imaginario popular. Y aun así las querés ver de nuevo. Esos rostros frescos del ayer están hoy surcados por arrugas y por algunas canas. Y aun así los querés ver de nuevo. Esa desazón en Indianápolis 2002 ya fraguó, aunque si vieras a los árbitros Pitsilkas y Mercedes algo les dirías a la cara. Y aun así la revivís y te parte el alma. Esa desfachatez para ganarle de nuevo a los yanquis y cantar el Himno desde lo alto del podio en Atenas 2004 ya es una marca registrada. Y aun así no parás de emocionarte. Y las lágrimas caen. Porque así te movilizo la Generación Dorada.

Ver “The Golden Generation” mueve otra vez los cimientos emocionales. Porque el mejor equipo de la historia del deporte argentino es club de barrio y es estadio en contra. Es artesanía para incorporar conceptos y es método implacable para buscar metas. Es pasión. Es amor. “Al fin y al cabo, ésta es una historia de amistad”, dice Juan Jose Campanella, codirector de este documental que en la noche del jueves tuvo su avant premiere en el Cinemark Puerto Madero.

El ganador del Oscar a la mejor película extranjera en 2010 por “El secreto de sus ojos” y su colega Camilo Antolini fueron convocados para realizar el tercer documental de la serie “Five Ring Films”, del Olympic Channel del Comité Olímpico Internacional, con la producción de Frank Marshall. “El de ‘E.T.’, el de ‘Indiana Jones’, el de ‘Volver al futuro’”, comenta Campanella.

El primer producto de esta serie fue “The Nagano Tapes”, que retrata el histórico oro olímpico del seleccionado checo de hockey sobre hielo en los Juegos de Invierno de 1998. El segundo fue “The People’s Fighters”, con la historia exitosa del boxeo olímpico cubano, con figuras como Teófilo Stevenson y Félix Savón. El tercero es “The Golden Generation” se podrá ver gratuitamente desde el 22 de octubre en www.olympicchannel.com.

“Hola, soy Rubén Magnano, al fin lo conozco. Usted no necesita carta de presentación”, le dijo el entrenador cordobés a Campanella en la previa de la proyección. “El elemento primario de lo que logró este equipo es la gratitud. Estoy orgulloso del reconocimiento de la gente, de lo no inducido”, agregó el del festejo alocado cuando la “palomita” de Emanuel Ginóbili entró para vencer a Serbia y Montenegro en el debut en Atenas 2004.

Esa gratitud se muestra en el documental cuando Magnano recuerda el modo en que Alejandro Montecchia le entregó una réplica de la medalla de oro hecha por un orfebre. Y la resume Gabriel Fernández cuando sostiene: “La Generación Dorada fue la escuela que no tuve, porque a los 15 años elegí firmar mi primer contrato. Con ese equipo fue todo aprendizaje y viví lo que había soñado”.

Quien haya visto “El camino del oro”, de la serie “Destino confidencial” de ESPN, encontrará un recorrido similar, aunque las imágenes oficiales olímpicas tienen un valor que potencia a “The Golden Generation”. Al igual que las de viejas cámaras de mano que aportan mucha intimidad en la previa de la ceremonia inaugural de Atenas 2004 y hasta el festejo antes de ir al podio.

“Viniendo de la ficción, la historia es poco cinematográfica. ¿Dónde está el conflicto? ¿Cuándo va la escena de las trompadas en el vestuario? Eso me preguntaba (risas). Lo que me asombra es cómo mantuvieron un espíritu amateur”, cuenta Campanella, ex federado de básquetbol en GEBA.

“Se transformaron en una inspiración de lo que es el trabajo en equipo​. Lo hicieron con la pasión que le pone un chico”, agrega Antolini.

Larry Brown, el entrenador del Dream Team vapuleado por Argentina en el Mundial 2002, asegura a cámara: “Nosotros inventamos el básquetbol, pero ellos lo llevaron a otro nivel”. Y David Stern, ex comisionado de la NBA, define al número “5”: “Si le hacen un examen de ADN a Manu, van a encontrar agua helada en la sangre”.

No es casual haber mostrado a la prensa el documental en la previa de los Juegos Olímpicos de la Juventud, porque la Villa Olímpica de Buenos Aires 2018 tiene gran protagonismo, ya que Luis Scola y Fabricio Oberto aparecen admirando el mural ideado por Lean Frizzera en una de las paredes laterales de uno de los edificios.

Las imágenes del ayer no se detienen. Y al recordar aquellos momentos, las reflexiones de hoy cobran mayor peso emotivo.

Argentina está por enfrentar a Grecia en los cuartos de final de 2004, con 19 mil personas en contra, y Oberto dice: “El equipo necesitaba la presión. ¿Tenemos presión? Listo, a jugar” Argentina está abajo en el marcador ante los griegos y Delfino rememora: “Rubén miró al fondo del banco y se encontró con la rubia (Walter Herrmann, figura en ese partido)”.

Argentina arruina a un Estados Unidos plagado de estrellas en la semifinal y Leonardo Gutiérrez dice como si nada: “Cuando vos jugabas contra los jugadores de la NBA, era tan fuerte todo que después estabas 10 o 12 horas sin moverte de la cama”.

Suenan los acordes del Himno y el espectador tiembla. “Era como si escucharas la última canción antes de que se termine el mundo”, grafica Oberto. “Fuimos hermanos de camiseta”, resume Andrés Nocioni. Rubén Wolkowyski, el recio gigante, se quiebra y se cubre los ojos. Y Pepe Sánchez no aguanta las lágrimas y balbucea entre la congoja: “Los extraño. Aún hoy”.

¿Quién no?

Fuente: Clarín.

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