COPA ARGENTINA: EL CLÁSICO ROSARINO NO SE JUGARÁ EN SANTA FE Y SERÁ SIN PÚBLICO

No habrá clásico en Rosario. Tampoco en la provincia de Santa Fe. Y las puertas estarán cerradas. Los hinchas de Rosario Central y Newell’s deberán conformarse con mirar el partido más importante de los últimos años por televisión. Nadie estuvo a la altura. Ni los dirigentes de ambos equipos. Ni los funcionarios políticos. Ni los organismos de seguridad. Ni la AFA. Ni los organizadores del torneo. Los platos rotos los pagarán los simpatizantes, una vez más.

La Copa Argentina confirmará en las próximas horas que el clásico rosarino se jugará el 24 de octubre en cancha de Lanús. El partido será por la tarde y a puertas cerradas. La decisión está tomada. La noticia, como era de esperar, cayó como una bomba en Rosario. Y la catarsis de los hinchas inundaron las redes sociales. 

Todos son responsables. Los dirigentes de ambos clubes por no ponerse de acuerdo en lo básico: la fecha. A principio de semana se juntaron para consensuar detalles y entregarle a los organizadores de la Copa Argentina una propuesta sobre el día y el lugar del partido. Pero cada uno tiró para su molino. Newell’s quería jugar el 17 de octubre. Central, el 31. Los vicepresidentes Ricardo Carloni (Central) y Cristian Damico (Newell’s) salieron de la reunión con las manos vacías. “No nos pusimos de acuerdo. El torneo ahora tendrá que decidir”, dijeron en concordancia.

Tampoco avanzaron en la sede. Propusieron jugar en Rosario con público y sortear la cancha. La propuesta no fue aceptada por los organismos de seguridad de la provincia. “Es un riesgo muy alto”, confiaron por lo bajo algunos funcionarios. Apareció, entonces, un plan B: la cancha de Colón con un número limitado por bando. Una hinchada iba a viajar por la autopista; la otra por, la ruta.

“Ante los grandes disturbios que estos encuentros de fútbol conllevan, los hechos vandálicos que se cometen en la calle y los episodios de violencia ocasionados en los locales comerciales sumado a la gran inseguridad que trae aparejada para la ciudadanía en general es que solicitamos que nuestra ciudad no sea sede de dicho partido y se disponga su ejecución en otro lugar”, pidió la concejal Marcela Aeberhard.

En el medio de la incertidumbre, la AFA tampoco ayudó. Diagramó partidos de la Superliga de los equipos rosarinos en las posibles fechas que se estaban barajando, lo que generó más confusión y dudas. Conclusión: ninguna definición (día, sede, hora, cantidad de público, etc.) tras una semana de intensas reuniones.

¿Qué hizo la Copa Argentina, entonces? La opción más fácil: planificó el partido en Buenos Aires y sin público. Solo se deberá mover el partido entre Newell’s y Estudiantes (postergado por lluvia en la fecha 7), programado para ese miércoles.

Al cabo, Rosario perderá su mayor fiesta deportiva. Y el fútbol argentino perdió una oportunidad inmejorable para demostrar que no todo está podrido de la línea de cal para afuera. Los perjudicados: los hinchas, como casi siempre.

Fuente: Clarín.

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