LA CASA ROSADA Y LA CIUDAD BUSCAN ENFRIAR LA TENSIÓN POR EL BOCA – RIVER

Mauricio Macri le describió el panorama a varios funcionarios de su confianza. “El problema es River”, apuntó el Presidente. En el círculo más íntimo del Jefe de Estado responsabilizan al titular del institución de Núñez, Rodolfo D´Onofrio, por la negativa de los clubes a jugar con público visitante la histórica final de la Copa Libertadores de América. En la Ciudad, en tanto, aprovecharon para bajar el tono de la polémica con la Nación.

Macri había instado a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich para que diera las garantías necesarias al Ejecutivo porteño para que hubiese hinchas de las dos parcialidades. Ante los trascendidos de un rechazo de los clubes, el propio Macri había terminado por explicitar lo que, como adelantó Clarín, habían fuera de micrófono los propios colaboradores del mandatario. “La decisión es de los clubes, nosotros damos las garantías”, terminó asegurando el Jefe de Estado.

“(Daniel) Angelici tiene menos margen por su relación personal con Macri y entiende la excepcionalidad del marco internacional”, señaló un alto funcionario involucrado en la trama. El amigo del Presidente, señalado como operador judicial del Gobierno, había declarado que probablemente el clásico más trascendental de la historia del fútbol argentino se jugaría sin visitantes. En el Gobierno y en el club de la ribera sostuvieron que Angelici estaba dispuesto a rever esa posibilidad.

Como Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, los presidentes de ambos clubes se enteraron de la decisión del Presidente vía Twitter. El cortocircuito comunicacional entre la Ciudad y la Nación cayó mal en Parque Patricios. Algunos sugieren que fue un olvido de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, una de las primeras funcionarias a las que Macri había anticipado su idea.

Cerca del jefe de Gobierno, que el viernes habló con Bullrich por teléfono, no quisieron alimentar las versiones de internas entre ambas administraciones, pero volvieron a marcar distancia “La Ciudad viene haciendo un trabajo muy intenso respecto a la seguridad, recibió su fuerza de seguridad hace poco tiempo. Todavía nos falta seguir creciendo y lo que hemos dejado en claro con Horacio es que no queremos desatender una situación barrial por operativos extraordinarios”, sostuvo Santilli en declaraciones a FM Millenium. La familia del vicejefe porteño está atada al mundo River: su padre Hugo fue presidente y Darío, su hermano, integra la actual comisión directiva.

Los funcionarios porteños, que no querían incluir a visitantes pero estaban dispuestos a cumplir con el deseo presidencial, descansaron en la decisión de los clubes.

Bullrich, que junto a su segundo Eugenio Burzaco, había recibido el viernes al ministro de Seguridad porteño Martín Ocampo y al jefe de Gabinete de Larreta, Felipe Miguel, congeló por ahora la batería de medidas de concientización que preparaba. “Nosotros poníamos la cancha. Estábamos preparando una campaña de convivencia con hinchas famosos de ambos equipos, jugadores actuales y charlas con periodistas deportivos para lograr un clima de paz”, le dijo la ministra a este diario.

Las internas no solo fueron entre Ciudad y Nación, sino también en el área de Seguridad. “Le di mi opinión personal a la ministra: no están dadas las condiciones. Desplegar tantas fuerzas de seguridad y tanto gasto no va a estar bien visto por la ciudadanía”, explicó Florencia Arietto, asesora de Bullrich y ex jefa de Seguridad de Independiente. “Hubiésemos preferido que el debate continúe siendo interno. Arietto tiene miedo, pero la política es coraje”, señalaron cerca de la ministra.

Algo similar repiten los funcionarios que le siguen los pasos al Presidente. “Si los dirigentes tienen miedo, deberían quedarse en sus casas”, insistieron.

No solo en la Ciudad cuestionaban por lo bajo la decisión presidencial de habilitar el público visitante. Algunos importantes ministros del Gobierno también preferían jugar sin visitantes en un marco social, político y económico muy delicado, pero prefirieron no contradecir al Presidente.

En la Provincia, cerca de María Eugenia Vidal también evitaron hacer valoraciones. Aunque el partido se juega en la jurisdicción de la Ciudad, su implicancia es nacional: habrá hinchas movilizándose desde todos los rincones del país y la suerte de los tres distritos del PRO está atada. Solo el ministro de Seguridad Cristian Ritondo, recordó su experiencia en los superclásicos de verano con hinchas de los dos equipos y se mostró dispuesto a colaborar. Su par porteño Ocampo volvió a apuntar contra los clubes. “Nosotros garantizamos la seguridad y ya estábamos trabajando en el operativo. Ahora la decisión la tienen que tomar los clubes y la Conmebol. Lo más importante para nosotros es no descuidar la seguridad en los barrios”, dijo.

El presidente de River cuestionó la idea de Macri. “No se puede hacer de un día para el otro. Cuatro mil visitantes no significa el regreso del público visitante. Ante todo es un problema de seguridad”, dijo en declaraciones a TNT.

Cerca del Presidente rechazaron esa versión y sostuvieron que el argumento de los clubes de la pérdida de capacidad -por cada entrada visitante se pierden 2 locales- no es real. “Esto es lo que todo el público pedía. El Presidente lo dijo como un ciudadano y ahora se critica la acción. Es muy de gataflora”, se quejó el ex gerenciador de Racing Fernando Marín y CEO de la candidatura mundialista para 2030.

El Gobierno responsabiliza a los clubes, pero además de Angelici existen otros nexos entre el oficialismo y los dos clubes más importantes del país. El ministro de Justicia bonaerense Gustavo Ferrari y  el titular de la Legislatura Francisco Quintana forman parte de la comisión directiva de Boca. El ex número 2 del secretario General de Presidencia -habitual nexo del Gobierno con el mundo del fútbol- Valentín Díaz Gilligan hacía lo propio en River. El ex titular del Central Luis Caputo hasta le prestó $ 800 mil a la entidad de Núñez, según consta en su declaración Jurada, tal como publicó el sitio Border. Por ahora, sin embargo, “definen los clubes” y es en contra del deseo presidencial.

Fuente: Clarín.

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