CÓMO SE HIZO IMAGINE, EL ÁLBUM MÁS FAMOSO DE JOHN LENNON

No era un millonario el que nos había hecho imaginar un mundo sin posesiones?”. Elvis Costello –alias “el Woody Allen del rock”– cantó este polémico verso en The Other Side of Summer (1991). Nunca se preocupó por cambiar de opinión sobre el cinismo que detectaba detrás de la canción Imagine (1971) de John Lennon. Por el contrario, insistió en que ésa no era la mejor canción del Beatle. Sin embargo, aún hoy es la más celebrada de su carrera solista. Un himno pop global que parece incuestionable, porque propone superar todas las “grietas” con la imaginación, en nombre de una “Hermandad humana”. Imaginar, soñar: de práctico, nada.

La tirria de Costello es comprensible. Vamos al clip de la canción, que tiene lugar en la excesiva mansión de Tittenhurst Park (Inglaterra). John y su mujer Yoko Ono entran a un caserón tan ideal, aislado y blanco como todo adentro: hasta el piano, un Steinway & Sons que costó casi 2.500 dólares. El colmo de una aristocracia del pacifismo. Pero, a ver, ¿no hacía sólo un año desde el catártico y esencial Plastic Ono Band, donde John decretó que “El sueño había terminado” (God)? ¿Qué sueño estaba acabado y cuál empezaba ahora? Con ayuda del Indio Solari, podríamos responder que el Sueño Colectivo del Hippismo era el que se iba, para dar paso a los sueñitos individuales de la llamada “Me Decade” (la década del Yo). Así la pareja Yoko-John fue el modelo de un compromiso político inocuo y narcisista: la versión pop de lo que Tom Wolfe bautizó “la izquierda exquisita”.

Lennon se inspiró en una canción infantil para la melodía y en el libro Pomelo, de Yoko Ono, para la letra. En el libro figura el manuscrito original que bocetó en un papel naranja del Hotel Hilton de Nueva York en 1971. /Gentileza Riverside.

Ahora bien, el 9 de octubre (la fecha en que John habría cumplido 78) apareció un nuevo libro sobre la cocina del segundo long play solista de Lennon, Imagine John Yoko. El tomo ofrece fotos inéditas, memorabilia y algunas declaraciones que, más bien, son aclaraciones. Por ejemplo, hoy en plena era #MeToopodemos leer al ex Beatle admitiendo que, por celos y su ansia de posesión, llegó a golpear a mujeres (¿subtexto de Jealous Guy?). O podemos desentrañar todo el odio contra Paul McCartney que destilaba en How Do You Sleep? (aquélla donde escupía “La única cosa que hiciste es Yesterday”). Digamos, su lado menos “pacifista” queda bien evidente…

Ajedrecistas.  20 de julio de 1971, en su mansión campestre de Tittenhurst Park. Se ve que preferían Dr Pepper en vez de Coca Cola. /Gentileza Riverside.

Pero sobre todo, el libro echa luz sobre el concepto detrás deImagine, canción inspirada por Yoko, quien recién ahora logró co-firmarla (en un reportaje que figura enImagine John Yoko, John confiesa que de machirulo nomás la había registrado sólo como suya). Según lo explica Ono, el tema proponía más que una utopía, una eutopía, un mañana más ideal(ista), porque “George Orwell y toda esa gente habían proyectado visiones negativas sobre el futuro. E imaginarse una proyección tiene un poder mágico muy fuerte”. Yoko había abierto su libro Pomelo (64) con una frase grabada en una piedra de Gales: “¿Dónde quieren pasar la eternidad?”. Esa es la interpelación de Imagine: preguntarnos si todos deseamos lo mismo. Y como es un hit pop –no una receta revolucionaria– se conforma con que lo imaginemos. Pero, ¿todos queremos lo mismo?

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