DE CONSAGRARSE CAMPEÓN EN LA VOZ A HACER DELIVERY PARA SOBREVIVIR

El “Toro” ganó la primera edición de certamen de canto que condujo Marley por Telefé en el año 2012 y, desde entonces, vivió de la música hasta la llegada del COVID-19.

El 2 de diciembre de 2012, Gustavo Corvalán se consagró como el ganador de la primera edición de La Voz Argentina, el certamen que conducía Marley por la pantalla de Telefé. Hasta ese momento, este joven oriundo de Santa Fe se desempeñaba como oficial de la construcción y el canto era, para él, solo un hobbie. Sin embargo, después conquistar al jurado compuesto por Soledad Pastorutti, José Luis Rodríguez, Miranda! y Axel y, sobre todo, al público, logró cumplir su objetivo: vivir de la música.

Tras el furor inicial generado por el reality que lo llevó a grabar su primer álbum melódico como solista, el Toro, como lo conocen sus seguidores, fue pasando por distintas agrupaciones. Instalado en Córdoba Capital, en 2015 se sumó al grupo cuartetero La Fiesta y, siguiendo el mismo género, en 2017 formó parte del clásico Trulalá. Pero, en 2018, el cantante se unió al subcampeón de Operación Triunfo 2005, César Cachi Palavecino, para armar un dúo de folklore al que denominó Tupachi.

Así, gracias a su indiscutible talento y su incansable carrera, Gustavo pudo sostener a su familia: su mujer de toda la vida, Natalia Tifner -la misma que la alentó a presentarse en el casting del programa- y sus dos hijos, Agustín (9) y Brisa (6). Pero la llegada del coronavirus y la cuarentena que puso en stand by a la industria del espectáculo, lo obligó a buscar una alternativa para poder llevar un ingreso de dinero a su casa. Y, sin que le temblara el pulso, se bajó una aplicación para comenzar a hacer delivery.

-¿Cómo se dio este cambio?

-La verdad es que el tema de la música se ha hecho muy difícil para todos. Por suerte, mi señora venía con el proyecto de poner una pollería con mi suegra. Y, antes de que llegara la pandemia, yo les dije: “Abran ya, porque se viene algo feo”.

-¿Intuición?

-Yo veía que los números del virus crecían en todo el mundo, así que lo que hice fue apurarlas un poco. Y, gracias a eso, cuando empezó la cuarentena ella pudo generar un ingreso con eso y yo me quedé en casa para cuidar a mis hijos y llevar adelante el hogar.

-Eso era lo que venía haciendo tu mujer hasta entonces, ¿no?

-Claro, se invirtieron los roles. En realidad, había algunas tareas que nos las dividíamos, porque mí me gusta cocinar. Pero no estaba acostumbrado a hacerlo todos los días. Ni a tener que limpiar, ordenar, lavar la ropa…

-¿También te tocó hacer de maestro para tus hijos?

-¡Sí! Me tocó hacer las tareas con los chicos para tratar de que pudieran seguir las clases online que tenían con sus profes. Fue un cambio muy brusco para mí. Al principio me costó y después me acostumbré, pero llegó un momento en el que me alteré al ver que no estaba llevando nada de dinero a mi casa. Porque yo vivo de la música. Y, si bien mi mujer estaba trabajando, yo necesitaba aportar algo.

-¿Entonces?

-Me encontré con un amigo con el que estaba grabando una canción y me contó que se había bajado una aplicación para hacer delivery en moto. Me explicó como era todo y me dijo que, con eso, los fines de semana ganaba más que con la música. Así que yo, de curioso, también me la bajé y me registré. Y así fue como empecé a trabajar haciendo repartos con mi auto. Obviamente, yo trabajo de noche, porque tengo que seguir cuidando a mis hijos durante el día. Pero cuando llega mi mujer, tipo ocho, salgo a hacer repartos hasta la medianoche. Y me sirve no sólo para generar ingresos sino, también, para hacer algo productivo que me haga sentir mejor a mí.

-De más está decir que todo trabajo es digno, pero ¿es complicado para un artista pasar de cantar en un escenario a hacer una entrega?

-En su momento lo pensé, pero la verdad es que a mí no me afectó. Porque, sinceramente, yo sé bien quién soy. O sea que agradezco el reconocimiento que me da la gente como artista, pero me considero una persona más. Y, como tal, voy a salir a hacer lo que sea para mantener a mi familia. Está claro que quiero seguir viviendo de la música como lo vengo haciendo desde hace tantos años. Pero hoy necesito hacer esto y no tengo problema en hacerlo.

-¿Y te reconoció algún fan al que le llevaste su pedido?

-Me pasó con otro repartidor, al que me encontré un un local. Obviamente, todos estamos tapados por los barbijos y las gorras por el frío. Pero el chico me miró y me preguntó: “¿Toro Corvalán, sos vos?”. Yo le dije que sí, lo saludé y nos quedamos charlando. Y él, que me seguía desde hacía tiempo, me dijo: “Qué orgullo ver a una persona como vos haciendo esto”. O sea que el mensaje fue bueno. Y me hizo sentir bien.

-Siempre has sabido mantener los pies sobre la tierra, aún en los momentos de mayor éxito…

-Totalmente. Yo digo que la esencia de las personas no se cambia. Tengo claro que gané un reality muy importante y siento un gran respeto por el público que me acompañó en ese momento. Después pasé por bandas muy reconocidas de Córdoba. Y también tuve la suerte de ser corista de La Sole. Hoy tengo que hacer delivery porque lo necesito económica y mentalmente. Pero no estoy retirado de la música, al contrario. Y estoy muy entusiasmado con lo que estamos preparando para cuando termine la pandemia.

-Contame.

-A Tupachi, el dúo que tenía con César, se sumó Fernando Bittar. Y ahora nos estamos preparando para volver al cuarteto, porque es la música de Córdoba y la gente nos está pidiendo eso. Así que estamos grabando y la idea es hacer explotar las redes.

-¿Cómo es hoy la cuarentena en Córdoba?

-Ahora se volvió para atrás, porque hay muchos casos positivos de coronavirus. Así que ya no se pueden hacer reuniones familiares y volvieron las mutas por circular sin permiso. Tampoco se puede ir de una localidad a otra. Así que está muy difícil todo. De hecho, la gente del cuarteto está llevando adelante una lucha, porque hay muchos que viven de esto y no hay ningún proyecto para que esto se reactive.

-Y no hay miras de que haya una apertura que incluya los show….

-No, nada. Acá llegaron a abrir los bares, pero tuvieron que volver a cerrar. Así que nosotros vemos muy difícil que se puede hacer algo con la música hasta el año que viene. Está complicadísimo. Pero bueno, nosotros tampoco queremos quedarnos quietos. Así que estamos grabando y, en los próximos días, ya vamos a estar lanzando todo lo nuevo.

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