INFORME SOBRE EL ENDEUNDAMIENTO EN LOS HOGARES DE BAHÍA BLANCA

Los resultados fueron obtenidos mediante una encuesta virtual.

La compleja situación socio-económica que atraviesa el país desde hace algunos años se ha tornado más difícil en el curso de la actual crisis mundial vinculada a la pandemia de COVID-19.

Durante los días 19 y 28 de junio de 2020, se llevó a cabo una encuesta no presencial (difundida electrónicamente) referida a la situación de endeudamiento de los hogares en la ciudad de Bahía Blanca. Se recolectaron un total de 1064 encuestas válidas.

Estuvo llevada a cabo por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur.

Los resultados: 

  • 7% de las personas encuestadas buscaron activamente empleo y no lo consiguieron. De estas personas desocupadas, un 56% indicó que llegó a esta situación como producto de la pandemia.
  • 1 de cada 9 personas no tiene ninguna cobertura de salud. Esta proporción crece de forma alarmante en algunas categorías ocupacionales: no tienen cobertura de salud 3 de cada 5 personas desocupadas, 3 de cada 5 dedicadas al trabajo doméstico no remunerado, 1 de cada 4 personas ocupadas en negocios familiares y 1 de cada 5 estudiantes.
  • Un 6% de las respuestas corresponden a hogares en situación de indigencia, y otro 17% está en situación de pobreza. 1 de cada 3 mujeres y 2 de cada 3 personas trans tienen ingresos menores a la canasta básica total, mientras que 1 de cada 4 hombres está en esta situación.
  • De conjunto, 1 de cada 4 personas vive en hogares que no alcanzan el consumo básico, o apenas lo logran cubrir.
  • Durante la cuarentena, 1 de cada 3 personas debió incrementar las horas trabajadas; 1 de cada 9 personas no pudo trabajar o fue suspendida; 1 de cada 3 hogares indicó que sus ingresos se redujeron, y 1 de cada 11 señaló que no ganó nada o prácticamente nada.
  • Casi la mitad de los hogares declaró tener algún tipo de deuda. En hogares donde el principal sostén es un hombre hubo mayor propensión a tener deudas que en los que esta tarea la cumple una mujer. Cuando el principal sostén es una persona trans, 3 de cada 4 hogares presentan deudas.
  • El nivel educativo no presenta asociación clara con el nivel de deuda.
  • Las personas más jóvenes y las de mayor edad presentan menores niveles de deuda. Entre estudiantes y jubilades, 1 de cada 6 personas contrajo deudas.
  • 3 de cada 5 personas que realizan tareas domésticas no remuneradas tienen deuda. Igual proporción muestran empresarios/as, y quienes tienen trabajos informales. Entre quienes están bajo relación de dependencia formal, la mitad tiene deudas.
  • 3 de cada 5 hogares en situación de indigencia tiene deuda. Más de la mitad de quienes habitan en villas o asentamientos presentan deudas.
  • En 1 de cada 5 hogares endeudados, los pagos de deuda se llevan la mitad de los ingresos. Y en 1 de cada 5, estos pagos se llevan todo o más de lo que se gana.
  • El principal motivo para contraer deuda fue la compra de electrodomésticos o ropa. El tercer motivo más común fue la compra de terrenos o casas. Se trata de consumos que por exceder el poder de compra corriente, suelen ser financiados.
  • Sin embargo, el segundo motivo más común fue el pago de otras deudas. Es decir, el endeudamiento como un círculo vicioso. 1 de cada 4 hogares tomó deuda para esto. Una de cada 5 personas tomó deuda para pagar alimentos o bienes de almacén. Es decir, sus ingresos no le garantizaron acceso al consumo más básico; 2 de cada 14 personas se endeudaron para pagar servicios básicos; 1 de cada 14 para el pago del alquiler, y 1 de cada 14 para gastos médicos.
  • Bancos y tarjetas de crédito fueron las formas más comunes de financiamiento. 2 de cada 5 hogares con deuda recurrieron a estas fuentes. 1 de cada 5 lo hizo con familiares o personas cercanas.
  • 1 de cada 3 hogares con deuda señaló que la cuarentena empeoró su situación de crédito.
  • 2 de cada 5 hogares con deuda tuvieron problemas para pagar. Esta situación muestra una relación inversa al nivel de ingresos: 8 de cada 10 hogares en situación de indigencia y 7 de cada 10 en situación de pobreza tuvieron problemas de pago.
  • Todas las personas con empleos eventuales que tomaron deuda entraron en problemas de pagos. 8 de cada 10 desocupades con deuda tuvieron problemas para pagar, y 7 de cada 10 personas que realizan trabajo doméstico no remunerado, al igual que quienes trabajan en negocios familiares. En el extremo opuesto están quienes tienen ingresos estables, más allá de su nivel económico: quienes trabajan en el sector público (1 de cada 4 que tienen deuda) y quienes cobran una jubilación o pensión (1 de cada 3 que tienen deuda).
  • Las personas trans endeudadas tienen mayor propensión a tener problemas para pagar.
  • El efecto más común entre quienes entraron en problemas de pago fue, de manera esperable, el recorte de gastos superfluos. Sin embargo, resulta alarmante que la mitad de quienes tuvieron problemas de pago tuvieron que empeorar su alimentación y/o reducir consumos habituales. 1 de cada 10 tuvo cortes en servicios básicos.
  • 2 de cada 5 hogares que entran en problemas de pagos, no salen del problema. 1 de cada 5 sale de esta situación tomando nuevo crédito. Un tercio lo resolvió pidiendo prestado a un familiar o persona cercana.
  • De cada 7 personas endeudadas, 4 señalaron que podrán pagar sus deudas con certeza, mientras que 2 sostuvieron que podrían afrontarla sólo si la actividad se recompone. El problema grave está en que 1 de cada 7 cree que le será muy difícil o directamente imposible salir de su situación de endeudamiento.

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